Parees es el festival de muralismo contextual y situado de Oviedo. Desde 2017 trabajamos con artistas, vecindad e instituciones para que las paredes de la ciudad cuenten algo que merece ser contado. No decoramos. Investigamos, escuchamos y pintamos.
¿Por qué un mural y no otra cosa?
Los muros llevan milenios guardando lo que una sociedad no quiere olvidar. Antes en cuevas, después en iglesias, luego en las fachadas de los barrios que peleaban por existir. Pintar una pared siempre ha sido un acto político, aunque no lo parezca.
En Parees partimos de esa convicción: una intervención mural no es un adorno. Es una decisión sobre qué historias merecen ocupar el espacio público y cuáles corren el riesgo de desaparecer. Por eso cada edición empieza antes del primer trazo, cuando aún no hay boceto, cuando todavía estamos en la plaza escuchando.
Muralismo contextual y muralismo situado: no es lo mismo
Hay una diferencia que nos importa nombrar.
Un mural contextual dialoga con el entorno físico: respeta la escala del edificio, conversa con los colores del barrio, encaja en el paisaje. Es una buena práctica y el punto de partida necesario. Parees trabaja siempre desde ahí.
Pero el muralismo situado va más lejos. El territorio no es solo el telón de fondo: es la fuente del contenido. El tema no se trae puesto, se excava. Nace de la memoria oral del lugar, de sus tensiones, de lo que la gente que vive bajo esa pared lleva años sintiendo sin que nadie lo haya pintado todavía.
La diferencia práctica es esta: un mural contextual podría hacerse en otra ciudad con pequeños ajustes. Un mural situado solo puede existir ahí, en ese muro, en ese barrio, con esa historia.
Parees busca ese segundo modelo. No siempre se llega del todo, pero es la dirección que marca el trabajo.
Cómo se prepara una intervención
El proceso empieza con la búsqueda del muro: derivas por la ciudad, conversaciones con asociaciones vecinales, análisis del estado físico de la fachada y de lo que ocurre a su alrededor. Un muro no se elige solo por su tamaño o su visibilidad. Se elige porque tiene algo que contar.
Después viene la investigación: capas físicas, históricas y sociales. Qué memorias habitan ese lugar. Qué tensiones lo atraviesan. Quién lo usa y cómo. Esa investigación se convierte en un dossier de campo que la persona artista recibe antes de llegar, para que su primera visita al barrio no sea la de un extraño.
La elección de artistas responde a esa misma lógica: no se busca el nombre más visible, se busca el encaje. Qué persona artista, en su momento creativo actual, puede hacer que ese tema respire. Cuando ese encaje funciona, el boceto previo deja de ser necesario: la confianza en el proceso es suficiente.
Calidad frente a cantidad
Parees está íntegramente financiado con fondos públicos de la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo. Eso define nuestro margen y también nuestro compromiso.
Cada intervención incluye el diagnóstico y reparación previa del muro: grietas, humedades, imprimaciones, pinturas profesionales de exterior. Un mural situado es patrimonio desde el primer día y hay que tratarlo como tal.
Todo el equipo (artistas, mediación, producción, comunicación) trabaja con condiciones dignas: honorarios justos, manutención, seguros y un trato que no normaliza la precariedad. Nadie trabaja de forma desinteresada. Eso no es generosidad, es coherencia con lo que pedimos al territorio.
Rutas y actividades
Después de cada edición, los murales no se quedan solos. Organizamos rutas guiadas que recorren las piezas explicando procesos, contextos y las historias que cada mural guarda. También talleres de muralismo para familias y grupos, y en varias ediciones, rutas en bicicleta que conectan las intervenciones por la ciudad.
El objetivo es el mismo que el del mural: que quien vive aquí lo sienta suyo.
El muro ya está habitado. Falta aprender a leerlo.
Cada pared que interviene Parees lleva años esperando. No vacía, sino cargada: de oficios que se apagan, de memorias que nadie ha pintado todavía, de tensiones que el barrio conoce y los mapas no recogen.
Nuestro trabajo no es llenarlo. Es escucharlo primero.
Porque un mural que no ha escuchado el lugar donde va a vivir es solo pintura. Y la pintura se borra.